jueves, 22 de agosto de 2013

Deriva

Cuando siento que pierdo el rumbo 
y no sé hacia dónde avanzar
algo se nubla en mi mundo
el paisaje se vuelve otoñal,
entre amarillezco y rojizo
yo tomo su mano sin miedo
y me preparo para volar

Llena mi camino de hojas 
para que vaya despacio, 
oyendo cada sonido, 
mirando cada color.
disfrutando el recorrido

Me abraza con su calor, 
otras veces me susurra, 
me calma, me acelera 
me bendice con su manto 
de rabia, de alegría o de dolor

Entonces me pierdo segura
en esta incertidumbre ancestral, 
disfrutando del paisaje, 
de su mano por la vida,
sabiendo que formo parte
de un instante otoñal a la deriva.